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Vitaminas para la vista: qué permite decir la ley europea y qué no

Publicado 23 de septiembre de 2026 Actualizado 23 de septiembre de 2026 Redacción · Redacción de Ojos en Forma 29 min de lectura

Tarro de cristal con cápsulas ovaladas sobre una mesa de madera, junto a un vaso de agua

En la Unión Europea solo cuatro nutrientes tienen permiso para hablar de visión en una etiqueta: la vitamina A, la riboflavina (vitamina B2), el zinc y el DHA. Los cuatro con la misma frase de mantenimiento, ni una palabra más. La luteína y la zeaxantina, que son el argumento de venta de casi toda la estantería, no lo tienen. La EFSA emitió un dictamen desfavorable y la Comisión Europea denegó la autorización por reglamento en 2015. El DHA solo puede usar su frase si además se informa de que el efecto se obtiene con 250 mg al día. Y la AESAN propone un techo de 20 mg diarios para la luteína y la zeaxantina juntas, por seguridad, no por eficacia.

¿Qué vitaminas tienen una declaración aprobada para la visión?

Cuatro: vitamina A, riboflavina, zinc y DHA. Están recogidas en el Reglamento (UE) nº 432/2012, que es la lista cerrada de declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea. Leímos el texto oficial completo el 23 de septiembre de 2026 y estas son las únicas que mencionan la visión.

Nutriente Frase autorizada, palabra por palabra Condición para poder usarla
Vitamina A «La vitamina A contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales» Que el alimento sea «fuente de» vitamina A: al menos el 15 % del valor de referencia, según el Reglamento (CE) 1924/2006
Riboflavina (vitamina B2) «La riboflavina contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales» Que sea «fuente de» riboflavina: el mismo umbral del 15 %
Zinc «El zinc contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales» Que sea «fuente de» zinc: el mismo umbral del 15 %
DHA (ácido docosahexaenoico) «El ácido docosahexaenoico contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales» Mínimo 40 mg de DHA por 100 g y por 100 kcal, e informar de que el efecto se obtiene con 250 mg de DHA al día

«Fuente de» no es una expresión elástica. Tiene un número detrás. El anexo del Reglamento (CE) 1924/2006 exige que el producto contenga «como mínimo una cantidad significativa», y esa cantidad significativa es el 15 % de los valores de referencia del nutriente por 100 g de producto, el 7,5 % por 100 ml si es una bebida, o 15 % por porción cuando el envase contiene una sola porción (Reglamento (UE) 1169/2011, anexo XIII, parte A, punto 2). En un complemento alimenticio la cantidad se declara por la dosis diaria que el fabricante recomienda en la etiqueta, según el artículo 8 de la Directiva 2002/46/CE. Conclusión práctica: sin miligramos en el envase, esa condición no se puede comprobar desde fuera.

Fíjese en las tres palabras que repiten las cuatro frases: mantenimiento, condiciones y normales. Ese es todo el terreno legal disponible.

Mantenimiento no es mejora. Condiciones normales no es enfermedad. Una caja que sea fuente de zinc puede escribir la frase de arriba; esa misma caja no puede decir que aclara la vista, que frena las cataratas ni que sustituye unas gafas.

¿Por qué la luteína y la zeaxantina no pueden decir que mejoran la vista?

Porque la EFSA, la autoridad europea de seguridad alimentaria, evaluó esa declaración y concluyó que no había relación causa-efecto demostrada. La frase que pidieron autorizar los solicitantes —las empresas DSM Nutritional Products y Kemin Foods— era esta, palabra por palabra: «La luteína, junto con la zeaxantina, contribuye a mantener la claridad y el contraste de la vista en situación de luminosidad». El expediente es el EFSA-Q-2013-00875 y el dictamen llegó a la Comisión y a los Estados miembros el 16 de julio de 2014 (EFSA Journal 2014;12(7):3753). La respuesta fue un no escrito en el boletín oficial europeo. El Reglamento (UE) 2015/1041, de 30 de junio de 2015, deniega la autorización de esa declaración y la recoge en su anexo entre las rechazadas. Leímos ese texto el 23 de septiembre de 2026.

Lo comprobamos por el camino más directo posible. Buscamos las dos palabras en el texto íntegro del Reglamento 432/2012. No aparecen en ningún punto.

Esto es más raro de lo que parece, porque la luteína está por todas partes en la estantería de la farmacia y en los anuncios de internet. La ley no prohíbe venderla ni tomarla. Prohíbe prometer un efecto sobre la visión con su nombre.

El arándano, el otro clásico de estas cajas, está en una situación distinta y tampoco cómoda. Sus expedientes sobre salud ocular —identificadores 1295, 1296, 2001 y 2050— están en estado «on hold» ante la EFSA, es decir, pendientes de decisión. La declaración agrupada sobre arándano, antocianinas y visión nocturna figura como no autorizada en el registro europeo.

«On hold» significa esperando, no aprobado. Es la misma casilla administrativa donde llevan años muchas sustancias de origen vegetal.

Si la declaración está rechazada, ¿por qué se estudia la luteína?

Porque la investigación clínica y la regulación de etiquetas son dos cosas separadas. La luteína aparece en el programa de ensayos más citado del mundo sobre suplementos y ojos: el AREDS del National Eye Institute de Estados Unidos y su continuación, el AREDS2. Ninguno de los dos pretendía autorizar una frase en un envase. Medían qué pasaba en personas que ya tenían un diagnóstico.

Esta es la fórmula exacta que se probó.

Componente de la fórmula AREDS2 Cantidad diaria
Vitamina C 500 mg
Vitamina E 400 UI
Luteína 10 mg
Zeaxantina 2 mg
Zinc 80 mg
Cobre (óxido cúprico) 2 mg

Conviene saber de dónde sale cada dato. La cifra que repite toda la publicidad se midió en el primer AREDS, no en el AREDS2: entre participantes con degeneración macular intermedia —o avanzada en un solo ojo— la combinación de antioxidantes con zinc y cobre recortó alrededor del 25 % el riesgo de llegar a la forma avanzada en unos cinco años, y un 19 % el de perder visión central. Lo que hizo el AREDS2 fue cambiar la composición y volver a medir: sumar luteína y zeaxantina a la fórmula de partida no dio ningún efecto global extra, mientras que la versión de la tabla —sin betacaroteno, con luteína y zeaxantina— resultó algo mejor que aquella, y es la que se comercializa hoy.

Ahora la letra pequeña, que es la parte que casi nunca se copia en los anuncios.

El AREDS2 se hizo en personas con la enfermedad ya diagnosticada por un oftalmólogo. No se diseñó para prevenir la degeneración macular en quien no la tiene, y no hay evidencia de que la evite en población sana. El propio National Eye Institute resume sus hallazgos en tres líneas que conviene tener a mano antes de mirar una estantería: los suplementos AREDS y AREDS2 reducen alrededor de un 25 % el riesgo de pasar de DMAE intermedia a avanzada, no previenen la aparición de la DMAE y no tienen ningún efecto sobre la catarata. Los suplementos de omega-3, evaluados en el mismo programa, no tuvieron efecto ni sobre la catarata ni sobre la DMAE. La fórmula llevaba 80 mg de zinc al día, una cantidad que no se elige por gusto. Formaba parte de un ensayo clínico con seguimiento médico. Y el betacaroteno se retiró respecto a la fórmula original en parte porque aumenta el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores y exfumadores.

Contar ese resultado citando la fuente es legal y es honesto. Escribir «la luteína protege la vista» no lo es, aunque el ingrediente sea el mismo. La diferencia entre las dos frases es la que separa una revisión de un anuncio. En la página de degeneración macular asociada a la edad explicamos a quién se dirige realmente esa fórmula y quién debe decidirla.

¿Cuánta luteína es demasiada?

La AESAN, la agencia española de seguridad alimentaria, propone en el informe nº 17 de su Comité Científico un máximo diario de 20 mg de luteína, sola o junto con zeaxantina, para su uso en complementos alimenticios en España. La propuesta se apoya en límites ya fijados en otros países europeos: Francia estableció 20 mg al día en 2008 y Dinamarca lo mismo en 2011. Italia no fija máximo.

Es un límite de seguridad, no un permiso. Conviven las dos cosas a la vez: hay un techo recomendado de consumo y no hay ninguna declaración autorizada de eficacia.

Para ver dónde queda ese techo en la vida real hace falta un envase que publique sus cifras, y hay pocos. El 23 de septiembre de 2026, la ficha de Ocuvite Lutein —una caja de 60 comprimidos de Bausch + Lomb, código nacional 361931— declaraba 6 mg de luteína y 0,5 mg de zeaxantina por dosis diaria, que son dos comprimidos. Queda muy por debajo del techo de 20 mg de la AESAN y también por debajo de los 10 mg de luteína que se usaron en el AREDS2. Esa es exactamente la clase de cifra que permite comparar algo; la mayoría de las cajas de la estantería no la publica.

De paso, el mismo informe aclara un detalle de etiqueta que se usa con bastante alegría. La fuente industrial habitual de luteína no es la caléndula (Calendula officinalis), sino el pétalo de Tagetes erecta, que en español se llama tagete, clavel de moro o damasquina. Son dos plantas distintas de la misma familia. En Tagetes erecta, entre el 70 % y el 90 % de las materias colorantes son luteína y entre el 10 % y el 25 % zeaxantina; en el maíz la proporción se invierte y predomina la zeaxantina.

Cuando un envase o un anuncio dice «caléndula, con aporte de luteína», puede ser una simplificación de marketing o una confusión de nombres. Con los datos disponibles no se puede saber cuál de las dos cosas es.

¿Y en la comida? ¿Hace falta la cápsula?

La base habitualmente recomendada para la salud ocular a largo plazo no es una cápsula. Son frutas, verduras de hoja verde y pescado azul, que es la fuente alimentaria de omega-3 y DHA. Así lo plantea el National Eye Institute al explicar el contexto del propio AREDS2, y por eso el organismo distingue con claridad entre una dieta razonable para cualquiera y una fórmula clínica para un diagnóstico concreto.

La vitamina A merece una línea aparte por un motivo práctico. Es uno de los cuatro nutrientes con declaración aprobada y, a la vez, de los más baratos de la estantería —el 23 de septiembre de 2026, un frasco de vitamina A de 10.000 UI costaba 5,40 €—. La respuesta legal a para qué sirve es la frase de mantenimiento de arriba, y la respuesta práctica es que se obtiene de la alimentación sin dificultad en una dieta variada.

Nadie compra verduras porque un anuncio le prometa recuperar dioptrías. Ese es exactamente el motivo por el que la estantería de complementos crece más rápido que la de la verdulería.

¿Quién puede sacar algo de un complemento para la vista y quién no?

Tiene sentido plantearse la pregunta, con un profesional delante, en estas situaciones:

  • Diagnóstico de degeneración macular asociada a la edad intermedia, o avanzada en un ojo, hecho por un oftalmólogo: es la población exacta del AREDS2.
  • Dieta muy restringida, sin pescado y con poca verdura, o problemas de absorción intestinal conocidos.
  • Sospecha de déficit de un nutriente concreto, que se confirma con analítica y no con un buscador.

Y no tiene demasiado sentido esperar nada de una cápsula en estos casos:

  • Vista cansada de cerca a partir de los 40-45 años. Eso es presbicia: el cristalino pierde capacidad de enfoque y se corrige con lentes. La Sociedad Española de Oftalmología sitúa el inicio entre los 38 y los 45 años y su estabilización hacia los 60-62. Lo explicamos en vista cansada y presbicia.
  • Visión borrosa que aparece poco a poco. La causa más frecuente en la población general son los defectos de refracción sin corregir: miopía, hipermetropía y astigmatismo. Se resuelven graduando, no suplementando.
  • Catarata ya formada. El Manual MSD es explícito: no existen colirios ni fármacos que curen una catarata, y no está claro que tomar vitamina C, vitamina A o carotenoides las prevenga. Lo que la elimina es la cirugía. La tenemos detallada en cataratas.
  • Ojo seco. La revisión Cochrane de 2019 reunió 34 ensayos aleatorizados con 4.314 participantes de 13 países sobre suplementos de omega-3 y concluyó que la evidencia es incierta e inconsistente: frente a placebo, probablemente reducen poco o nada los síntomas, aunque mejoraron algunos signos clínicos. El tratamiento de primera línea sigue siendo otro, y está en la guía del ojo seco.

Dicho de otra forma: el DHA tiene una declaración aprobada para la visión y, a la vez, evidencia débil para tratar el ojo seco. Las dos afirmaciones son ciertas al mismo tiempo. Son preguntas distintas.

¿Puede un complemento bajar la tensión del ojo o frenar un glaucoma?

No hay ninguna declaración europea que lo permita, y el motivo de fondo es que la presión intraocular no funciona como un termostato doméstico. El rango normal se sitúa aproximadamente entre 11 y 21 mmHg. Por encima de 21 se habla de hipertensión ocular, que no equivale por sí sola a glaucoma: el diagnóstico exige valorar además el nervio óptico y el campo visual.

Y hay un dato que desmonta cualquier promesa construida sobre la cifra de presión: alrededor de un tercio de las personas con glaucoma tiene la presión por debajo de 21 mmHg.

En España el glaucoma afecta a cerca del 3 % de la población, según la Sociedad Española de Oftalmología, y la mitad de los afectados no sabe que lo tiene. Lo que cambia ese pronóstico es una revisión a tiempo, no una cápsula.

Qué es OptiPills y qué se puede saber de él

OptiPills es un complemento alimenticio en cápsulas que se vende por internet en España para el confort visual. Aparece en esta página por una razón que conviene decir en voz alta: este sitio se financia con enlaces de afiliación, y OptiPills es el producto con el que tenemos ese acuerdo. Que lo citemos no lo convierte en recomendación, y va a quedar claro en las tres líneas siguientes.

Esto es lo que se puede comprobar, y lo hicimos el 23 de septiembre de 2026 leyendo los cuatro diseños distintos de su anuncio:

  • Tres de los cuatro diseños declaran un envase de 20 cápsulas; el cuarto no dice cuántas lleva ni usa la palabra «cápsulas». Otros tres declaran una pauta de 2 al día —pero no son los mismos tres: uno se limita a remitir a «las instrucciones del envase»—. Solo dos diseños dan las dos cifras juntas, y ni en el horario coinciden: mañana y noche en uno, con las comidas en el otro. Donde aparecen las dos, el envase da diez días de toma.
  • El precio es de 39 € en la versión completa y 29 € en la versión promocional.
  • Los cuatro diseños declaran composiciones diferentes entre sí. Tres comparten un núcleo parecido —arándano, ácido hialurónico, vitaminas antioxidantes y complejo B—, y el cuarto declara un conjunto que no aparece en ningún otro: linaza, alcachofa, omega 3-6-9 y zinc.
  • Ninguno de los cuatro indica los miligramos de ningún ingrediente. Tampoco hay EAN, código nacional ni nombre de fabricante. Los únicos datos numéricos son el número de cápsulas y la pauta, y ni esos aparecen en todos.

Y esto es lo que encontramos en esos anuncios y no vamos a reproducir: un descuento del 50 % sobre un precio anterior que no corresponde a ninguna venta documentada, un contador de tiempo, un aviso de que «quedan 17 unidades» idéntico en los cuatro diseños, docenas de opiniones con nombre y ciudad imposibles de verificar y cuatro supuestos oftalmólogos sin colegiación ni centro comprobables. Uno de los diseños va más lejos: imita la maquetación de un canal de noticias español real, atribuye a un complemento la recuperación completa de la visión y la posibilidad de evitar una operación de cataratas, y llama «medicamento» al producto una y otra vez, incluso «el único medicamento en España» capaz de eso. No lo es. Un complemento alimenticio no es un medicamento, y llamarlo así no es un matiz de redacción. Eso no es un argumento de venta discutible; es una historia inventada.

Con los ingredientes que sí declara, lo que la ley europea le permitiría escribir es poco y concreto. Si demuestra ser fuente de vitamina A, de riboflavina o de zinc, puede usar la frase de mantenimiento de la visión en condiciones normales. Nada de lo relacionado con el arándano, la luteína o el ácido hialurónico por vía oral tiene declaración aprobada para la visión.

Sobre el ácido hialurónico conviene un matiz, porque aparece en tres de los cuatro diseños. El ácido hialurónico en colirio se aplica directamente sobre la superficie del ojo y hay lágrimas artificiales registradas con él. El ácido hialurónico en cápsula se traga. Son dos vías de administración distintas y la evidencia de una no se traslada automáticamente a la otra.

En cuanto al precio, la cuenta se hace con los datos de arriba, y solo con los diseños que declaran las dos cifras. Diez días por envase, a 39 € o 29 €, salen a 3,90 € o 2,90 € al día. En la misma farmacia online donde medimos precios el 23 de septiembre de 2026, una caja de 60 comprimidos con luteína costaba 16,95 € y otra de 60 cápsulas del tipo de fórmula asociada a la DMAE, 19,90 €. Las dos declaran una pauta de dos unidades al día, o sea un mes por caja: 0,57 € y 0,66 € al día frente a los 3,90 € del frasco de veinte cápsulas. Un colirio lubricante de 10 ml estaba a 8,86 € y otro de ácido hialurónico a 13,80 €, aunque esos son otra categoría y no compiten con una cápsula.

La comparación completa, con formatos y coste por unidad, está en la comparativa de cajas de vitaminas para la vista.

Señales de alarma: cuando esto no es una cuestión de vitaminas

Hay síntomas ante los que no hay nada que leer ni que comprar. Toca ir a urgencias oftalmológicas o llamar al 112 el mismo día ante cualquiera de estas situaciones:

  • Pérdida súbita de visión, con o sin dolor.
  • Dolor ocular intenso con el ojo muy rojo, sobre todo si hay náuseas, vómitos o halos alrededor de las luces. En un ataque agudo de glaucoma por cierre angular la presión puede llegar a 40-80 mmHg y provocar pérdida visual irreversible en pocas horas.
  • Relámpagos o destellos que aparecen de golpe, muchas moscas volantes nuevas de una vez, o un velo gris que tapa un trozo de lo que se ve.
  • Visión doble de aparición reciente.
  • Cualquiera de estos síntomas en una persona con diabetes, que debe valorarse con la misma urgencia.

La lista completa, con qué se hace en cada caso, está en qué síntomas exigen urgencias.

Qué encontrará aquí y por qué no hay tabla de miligramos de OptiPills

Esta página trae tres cosas: la frase exacta que la ley europea autoriza para cada nutriente con su condición, la diferencia entre el resultado de un estudio clínico y la promesa de una etiqueta, y una fecha junto a cada cifra para que se pueda volver a comprobar. No trae una caja concreta que comprar —depende del diagnóstico, de lo que ya se tome y del bolsillo de cada uno— ni una dosis personal, porque las cantidades del AREDS2 pertenecen a un ensayo con seguimiento médico. Tampoco trae un diagnóstico: ningún complemento alimenticio, OptiPills incluido, es un medicamento, y ninguno sustituye la consulta con un oftalmólogo. Si la duda es a quién acudir, el óptico-optometrista es sanitario no médico, examina la función visual, gradúa y deriva ante sospecha de enfermedad; el oftalmólogo, médico especialista, diagnostica y trata. En la sanidad pública se llega a él por derivación del médico de cabecera, salvo urgencia ocular.

Tampoco encontrará una tabla de miligramos de OptiPills, porque no existe. No aparece en ninguno de los cuatro diseños del anuncio, ni hay hoja informativa ni código EAN con el que llegar a una ficha del fabricante. El artículo 8 de la Directiva 2002/46/CE obliga a declarar en la etiqueta de forma numérica la cantidad de cada nutriente por dosis diaria y como porcentaje de los valores de referencia; un anuncio no es una etiqueta, pero un producto sin foto legible del envase, sin código nacional y sin hoja informativa deja al comprador sin ese dato antes de pagar.

Y sin miligramos no se puede comparar nada: ni si el producto llega al umbral de «fuente de» vitamina A, riboflavina o zinc, ni si la luteína de algún diseño queda por debajo del techo de 20 mg de la AESAN, ni cómo se sitúa frente a los 10 mg de luteína o los 80 mg de zinc del AREDS2. Un envase que no dice cuánto lleva de cada cosa no ha ganado ni perdido una comparación. Se ha quedado fuera de ella.

Lo publicaremos el día que el fabricante facilite la ficha completa con el EAN, con la fecha. El resto de los temas de este sitio, ordenados por síntoma y por decisión, están en el índice de temas.

Fuentes utilizadas 19

  1. Reglamento (UE) nº 432/2012 de la Comisión, por el que se establece la lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables de los alimentos: declaraciones sobre visión para vitamina A, riboflavina, zinc y DHA, con la condición de «fuente de» y, en el caso del DHA, mínimo de 40 mg por 100 g y por 100 kcal e información de que el efecto se obtiene con 250 mg diarios; texto completo leído el 23-09-2026, sin resultados para luteína ni zeaxantina
  2. Reglamento (UE) 2015/1041 de la Comisión, de 30 de junio de 2015, por el que se deniega la autorización de determinadas declaraciones de propiedades saludables en los alimentos: deniega la declaración solicitada por DSM Nutritional Products y Kemin Foods para la combinación de luteína y zeaxantina —«La luteína, junto con la zeaxantina, contribuye a mantener la claridad y el contraste de la vista en situación de luminosidad», consulta EFSA-Q-2013-00875— y la recoge en su anexo entre las rechazadas; el dictamen de la EFSA, recibido por la Comisión y los Estados miembros el 16 de julio de 2014 (EFSA Journal 2014;12(7):3753, doi 10.2903/j.efsa.2014.3753), concluyó que no quedaba establecida la relación causa-efecto. Texto oficial leído el 23-09-2026; el dictamen en sí no se pudo abrir (el sitio de la EFSA devuelve error 403), y la ausencia de la declaración se verificó además de forma independiente en el texto del Reglamento 432/2012
  3. Informe del Comité Científico de la AESAN nº 17, sección 8.3: propuesta de cantidad máxima diaria de 20 mg de luteína, sola o asociada a zeaxantina, en complementos alimenticios en España, basada en los límites de Francia (AFSSA, 2008) y Dinamarca (2011), sin máximo establecido en Italia; y características de la luteína industrial, obtenida del pétalo de Tagetes erecta, con 70-90 % de luteína y 10-25 % de zeaxantina en sus materias colorantes, frente al maíz, donde predomina la zeaxantina. PDF oficial descargado y leído el 23-09-2026
  4. Relación oficial de expedientes de declaraciones de plantas en estado «on hold» de la EFSA: arándano o bilberry (Vaccinium myrtillus) y sus antocianinas para salud ocular, identificadores 1295, 1296, 2001 y 2050 (expedientes EFSA-Q-2008-2033, EFSA-Q-2008-2734 y EFSA-Q-2008-2783), pendientes de decisión y no aprobados; la declaración agrupada sobre visión nocturna figura como no autorizada en el registro de la Unión Europea. Consultado el 23-09-2026 en formato de hoja de cálculo, no reabierto como texto
  5. Estudios AREDS y AREDS2 del National Eye Institute (Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos): composición de la fórmula AREDS2 con vitamina C 500 mg, vitamina E 400 UI, luteína 10 mg, zeaxantina 2 mg, zinc 80 mg y cobre 2 mg, sin betacaroteno por su relación con el cáncer de pulmón en fumadores y exfumadores; reducción aproximada del 25 % del riesgo de progresión a DMAE avanzada en unos cinco años (más un 19 % en pérdida de visión central) medida en el primer AREDS en personas con DMAE intermedia o avanzada en un ojo ya diagnosticada, cifra que el NEI mantiene para ambas fórmulas; en AREDS2, añadir luteína y zeaxantina a la fórmula original no tuvo efecto global adicional y la versión sin betacaroteno con luteína y zeaxantina mostró un beneficio incremental frente a ella; y recomendación dietética general de fruta, verdura de hoja verde y pescado azul como hábito, distinta de la fórmula clínica. Consultado el 23-09-2026
  6. Revisión sistemática Cochrane de 18 de diciembre de 2019 sobre suplementos de ácidos grasos omega-3 y omega-6 para el síndrome de ojo seco, CD011016.pub2, doi 10.1002/14651858.CD011016.pub2: 34 ensayos controlados aleatorizados con 4.314 participantes adultos de 13 países; la evidencia es incierta e inconsistente y, frente a placebo, probablemente hay poca o ninguna reducción de los síntomas, con mejoría de algunos signos clínicos
  7. Manual MSD, versión para el público general, catarata: opacidad del cristalino con pérdida visual progresiva e indolora, deslumbramiento y halos; la cirugía es el único tratamiento que elimina una catarata formada; no existen colirios ni fármacos que la curen y no está claro que los suplementos de vitamina C, vitamina A o carotenoides la prevengan; medidas de reducción de riesgo: protección ultravioleta, no fumar, moderar el alcohol y controlar la diabetes
  8. Manual MSD, versión profesional, generalidades sobre el glaucoma: presión intraocular normal aproximada de 11 a 21 mmHg; una presión superior a 21 mmHg es hipertensión ocular y no equivale por sí sola a glaucoma, cuyo diagnóstico exige valorar el nervio óptico y el campo visual; alrededor de un tercio de los pacientes con glaucoma tiene la presión por debajo de 21 mmHg
  9. Manual MSD, versión profesional, desprendimiento de retina: combinación de señales que obligan a acudir de inmediato a urgencias oftalmológicas o llamar al 112 —pérdida súbita de visión, dolor ocular intenso con ojo muy rojo, destellos con aumento brusco de moscas volantes, sombra o cortina en el campo visual, visión doble reciente, cefalea intensa con náuseas y halos
  10. Manual MSD, versión profesional, glaucoma por cierre angular: en el ataque agudo la presión intraocular puede alcanzar 40-80 mmHg frente al rango normal de 11-21 mmHg y requiere reducción urgente, con riesgo de pérdida visual irreversible en pocas horas sin tratamiento
  11. Manual MSD, versión para el público general, visión borrosa: causas frecuentes en adultos, con los defectos de refracción no corregidos —miopía, hipermetropía y astigmatismo— como causa más frecuente en la población general, seguidos de presbicia, catarata, ojo seco, retinopatía diabética y degeneración macular asociada a la edad
  12. Sociedad Española de Oftalmología, presbicia: pérdida progresiva de la capacidad de enfoque de cerca por endurecimiento del cristalino, inicio habitual entre los 38 y los 45 años, progresión durante la cuarta y quinta décadas y estabilización hacia los 60-62 años; corrección con lentes positivas, gafas progresivas o lentes de contacto multifocales. Consultado el 23-09-2026
  13. Sociedad Española de Oftalmología, glaucoma en España: afecta aproximadamente al 3 % de la población, cerca de un millón de personas, y la mitad de los afectados no sabe que lo padece
  14. Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas: funciones del óptico-optometrista como profesional sanitario no médico —examen de la función visual, detección y compensación de defectos de refracción, prescripción y adaptación de gafas y lentes de contacto, derivación ante sospecha de enfermedad ocular— frente a las del oftalmólogo, médico especialista que diagnostica y trata; vía ordinaria de acceso en el Sistema Nacional de Salud a través del médico de familia, con las urgencias oftalmológicas como excepción
  15. Buscador oficial de alertas alimentarias de la AESAN, consultado el 23-09-2026: no se localizó ninguna alerta referida específicamente a complementos alimenticios para la vista ni a productos con luteína, zeaxantina o arándano. La ausencia de alerta no equivale a garantía de seguridad de ningún producto concreto
  16. Análisis propio de los cuatro diseños del anuncio de OptiPills en español y medición de precios en farmacia online española, ambos el 23-09-2026: envase de 20 cápsulas declarado en tres de los cuatro diseños, pauta de 2 al día declarada en tres de los cuatro (no los mismos tres: uno remite a las instrucciones del envase), con horario distinto según el diseño —mañana y noche en uno, con las comidas en otro— y solo dos diseños que declaran ambas cifras; el diseño que imita a un medio de comunicación no indica el tamaño del envase y llama «medicamento» al producto; precio de 39 € y 29 € según versión, composiciones declaradas distintas entre los cuatro diseños, ausencia de miligramos, de código EAN y de nombre de fabricante; precios de estantería el mismo día de 16,95 € por 60 comprimidos con luteína, 19,90 € por 60 cápsulas de fórmula asociada a la DMAE, 8,86 € por un colirio lubricante de 10 ml y 13,80 € por un colirio de ácido hialurónico de 10 ml. La página de venta no se enlaza; la fecha queda escrita para que cualquiera repita la medición.
  17. Reglamento (CE) nº 1924/2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables, anexo, entrada «FUENTE DE [NOMBRE DE LAS VITAMINAS] Y/O [NOMBRE DE LOS MINERALES]»: solo puede declararse que un alimento es fuente de una vitamina o un mineral si contiene «como mínimo una cantidad significativa»; y Reglamento (UE) nº 1169/2011, anexo XIII, parte A, punto 2, que fija esa cantidad significativa en el 15 % de los valores de referencia del nutriente suministrado por 100 g, el 7,5 % por 100 ml en el caso de las bebidas, o el 15 % por porción si el envase solo contiene una porción. Textos consolidados leídos el 23-09-2026 — Fonte 1 y Fonte 2
  18. Directiva 2002/46/CE relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros en materia de complementos alimenticios, artículo 8: la cantidad de nutrientes o de sustancias con efecto nutricional o fisiológico contenida en el producto se declarará en la etiqueta de forma numérica; las cantidades declaradas serán, por dosis del producto, las recomendadas por el fabricante para el consumo diario, y la información sobre vitaminas y minerales se expresará además en porcentaje de los valores de referencia. Texto consolidado leído el 23-09-2026
  19. Fichas de producto de estantería consultadas el 23-09-2026 para comprobar pauta diaria y miligramos declarados, sin enlazar ninguna página de venta: Ocuvite Lutein 60 comprimidos (Bausch + Lomb, código nacional 361931), 2 comprimidos al día, 6 mg de luteína y 0,5 mg de zeaxantina por dosis diaria, con la declaración de visión atribuida al zinc y no a la luteína; PreserVision 3 60 cápsulas (Bausch + Lomb, código nacional 154065), 2 cápsulas al día, composición declarada de vitamina C, vitamina E, zinc, luteína, zeaxantina y omega 3 (EPA y DHA) sin ningún miligramo. Ninguno de los cuatro anuncios de OptiPills publica un código equivalente.

Preguntas frecuentes

¿Qué vitaminas son buenas para la vista?

Las cuatro que tienen una declaración autorizada en la Unión Europea para la visión: vitamina A, riboflavina o vitamina B2, zinc y DHA. La frase autorizada es siempre la misma, «contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales», y en el caso del DHA hay que informar de que el efecto se obtiene con 250 mg al día. Cualquier otra vitamina puede estar en la caja y tener otros efectos reconocidos, pero no puede reclamar nada sobre la visión.

¿Qué es la luteína y para qué sirve?

La luteína es un pigmento carotenoide que se concentra en la mácula, la zona central de la retina. En complementos alimenticios se obtiene habitualmente del pétalo de Tagetes erecta. Sobre para qué sirve, la respuesta honesta tiene dos partes: en la Unión Europea no tiene ninguna declaración de salud autorizada para la visión, porque la EFSA no encontró relación causa-efecto demostrada; y a la vez forma parte, con 10 mg al día, de la fórmula AREDS2 estudiada en personas con degeneración macular ya diagnosticada.

¿Cuánta luteína y zeaxantina se puede tomar al día?

La AESAN propone un máximo de 20 mg diarios de luteína, sola o asociada a zeaxantina, en complementos alimenticios en España, alineándose con los límites de Francia desde 2008 y Dinamarca desde 2011. Es un tope de seguridad, no una dosis recomendada ni una promesa de efecto. La cantidad que se usó en el AREDS2 fue de 10 mg de luteína y 2 mg de zeaxantina al día, dentro de un ensayo clínico.

¿Tiene efectos secundarios o contraindicaciones la luteína?

En las fuentes que revisamos para esta página no encontramos un listado oficial de efectos adversos y contraindicaciones de la luteína comparable a la ficha técnica de un medicamento, que es justamente una de las diferencias entre un complemento alimenticio y un fármaco registrado. Lo que sí hay es un techo de consumo propuesto por la AESAN, 20 mg al día, y el sentido común de comentar cualquier complemento con el médico o el farmacéutico si se toma medicación crónica.

¿Sirven las vitaminas si la vista se ve borrosa?

Depende de por qué se ve borrosa, y casi nunca es por falta de vitaminas. Las causas frecuentes en adultos son los defectos de refracción sin corregir, la presbicia a partir de los 40-45 años, la catarata, el ojo seco, la retinopatía diabética y la degeneración macular. Ninguna de ellas se resuelve con un complemento: se resuelven graduando, operando o tratando la enfermedad de base. Si la visión borrosa aparece de golpe, es urgencia el mismo día.

¿Por qué el envase de mi caja no dice que mejora la visión?

Porque esa frase sería una declaración de propiedades saludables y necesita autorización europea. Solo hay cuatro nutrientes con permiso para hablar de visión, y su frase es de mantenimiento, no de mejora. Un envase que se limita a hablar de bienestar visual en términos vagos suele estar cumpliendo la norma; uno que promete recuperar visión o evitar una operación está incumpliéndola.