¿Qué es exactamente el ojo seco?
Es una enfermedad multifactorial de la superficie ocular caracterizada por la pérdida de la homeostasis de la película lagrimal y acompañada de síntomas oculares, en la que intervienen la inestabilidad y la hiperosmolaridad de la lágrima, la inflamación y el daño de la superficie del ojo, y alteraciones neurosensoriales. Esa es la definición literal del informe TFOS DEWS II, el consenso internacional vigente.
Dicho en términos sencillos, la lágrima no es solo agua. Es una capa con grasa, agua y mucina que tiene que mantenerse estable entre parpadeo y parpadeo. Cuando ese equilibrio se rompe, la lágrima se concentra más de lo debido, la superficie se inflama y las terminaciones nerviosas de la córnea empiezan a avisar.
Esa definición de 2017 sustituyó a la anterior, de 2007, que exigía la presencia de síntomas y de signos a la vez. El cambio importa para el paciente, porque hoy el foco está en la pérdida de estabilidad de la lágrima como mecanismo central, no en cumplir una lista.
Y de ahí sale una consecuencia práctica. No es «tener los ojos un poco secos». Es una enfermedad con nombre, con clasificación y con seguimiento.
¿A cuánta gente le pasa en España?
Las fuentes oftalmológicas españolas estiman una prevalencia de entre el 10 % y el 20 % de la población general, lo que equivale a una franja de 4,7 a 9,4 millones de personas.
Ese rango tiene un apoyo independiente. El informe de epidemiología de TFOS DEWS II, que revisó los estudios de población de los diez años anteriores, recoge para España una prevalencia de ojo seco sintomático del 18,4 %, en la misma horquilla y medida con una definición basada en síntomas. En el conjunto de los estudios internacionales que revisó, la cifra va del 5 % al 50 % según qué se mida, y sube con la edad en ambos sexos.
Hay un dato más concreto y hay que leerlo con cuidado. El estudio EMO, hecho sobre más de 1.000 usuarios de establecimientos de óptica y optometría en siete comunidades autónomas, encontró síntomas de sequedad ocular en el 23,7 % de su muestra —12,4 % leve, 4,6 % moderada y 6,7 % severa—, con más frecuencia en mujeres y en mayores de 50 años.
Ese 23,7 % no es la cifra nacional de enfermedad diagnosticada. Es prevalencia de síntomas en personas que ya habían entrado en una óptica, un grupo que no representa al conjunto de la población.
Las cifras del ojo seco varían tanto porque cada estudio mide una cosa distinta. Unos preguntan por síntomas con un cuestionario, otros exigen diagnóstico médico, otros piden pruebas clínicas. Cuando alguien publica un porcentaje único con decimales para toda España, conviene mirar qué midió.
¿Por qué aparece a partir de los 50, y cuánto tienen que ver las pantallas?
La edad y el sexo son los dos factores que aparecen con más constancia. En el estudio EMO los síntomas fueron más frecuentes en mujeres y en mayores de 50 años, y la Academia Americana de Oftalmología dice lo mismo de forma directa —el ojo seco es más común en mujeres, en particular en las que ya han pasado la menopausia.
Aquí conviene matizar, porque la explicación popular no coincide con lo que dice el consenso. El informe de TFOS DEWS II sobre sexo, género y hormonas afirma que, aunque se asume que la menopausia aumenta la frecuencia de ojo seco, falta evidencia definitiva de esa relación. La prevalencia crece de forma gradual con la edad en hombres y en mujeres, lo que encaja mejor con el descenso lento de andrógenos con los años que con la caída brusca de estrógenos de la menopausia. En la misma línea, un estudio de población con 25.665 mujeres posmenopáusicas en Estados Unidos encontró más riesgo de ojo seco entre las que tomaban terapia hormonal sustitutiva, sobre todo con estrógenos solos. Por eso aquí no hay ningún porcentaje atribuido a la menopausia. La asociación con el sexo y la edad está probada; el mecanismo hormonal concreto no está cerrado.
Hay un factor que se pasa por alto a esta edad y que sí figura en la lista de causas de la Academia Americana de Oftalmología, los medicamentos de uso diario. Diuréticos y betabloqueantes para la tensión, antihistamínicos para la alergia, antidepresivos y ansiolíticos, algunos colirios para el glaucoma, pastillas para dormir y fármacos para la acidez pueden reducir la lágrima. No se dejan por cuenta propia; se comentan con quien los ha prescrito.
De las pantallas sí se puede hablar con más precisión, aunque no por la vía que se suele contar. Mirar una pantalla no «seca» el ojo por radiación. Lo que ocurre es que en el trabajo concentrado de cerca se parpadea menos y de forma incompleta, y el cuadro que aparece —ojos cansados, ardor, picor, sequedad, visión borrosa pasajera, dolor de cabeza y molestias de cuello— es el que Mayo Clinic describe como fatiga visual.
Las fuentes de manejo clínico que consultamos añaden como factores del entorno el aire acondicionado, la calefacción, el ambiente seco y el trabajo prolongado de cerca. Son factores plausibles y ampliamente citados, no una lista con un número asociado a cada uno.
Notar la vista cansada al final del día no es lo mismo que tener ojo seco, aunque las dos cosas coincidan a menudo en la misma persona. La diferencia entre fatiga visual y presbicia está explicada en la guía de la vista a partir de los 45.
¿Cómo se nota el ojo seco?
Lo que cuentan las personas que lo tienen se repite bastante: sensación de arenilla o de cuerpo extraño, escozor, ojos que pesan al final de la tarde, molestia con el aire acondicionado del coche y visión que se emborrona un momento y se aclara al parpadear.
Ese último detalle es útil para orientarse. La Academia Americana de Oftalmología incluye la visión borrosa, «especialmente al leer», entre los síntomas del ojo seco, y TFOS DEWS II lo explica con una prueba concreta. Cuando se mide la agudeza visual mientras el ojo permanece abierto sin parpadear, en el ojo seco empeora, y mejora de forma temporal al instilar una lágrima artificial. De ahí el patrón que se nota en casa. La borrosidad fluctúa y se aclara al parpadear, a diferencia de la borrosidad estable de un defecto de graduación o de una catarata.
También es frecuente lo contrario de lo esperado, ojos que lagrimean. Es una de las búsquedas reales de esta categoría en España, «porque me lloran los ojos y veo borroso», con unas 320 consultas al mes en nuestros datos de septiembre de 2026. No es una contradicción. La Academia Americana de Oftalmología lo explica como lágrima de reflejo, la que el ojo produce de golpe cuando la superficie está irritada o la lágrima es de mala calidad. Ese exceso moja, pero no lubrica bien. El lagrimeo tiene además otras causas posibles —incluida la obstrucción de la vía lagrimal— y quien lo valora es el oftalmólogo.
Cuando la borrosidad no encaja con ese patrón de mejora al parpadear, el sitio tiene un mapa aparte de causas en la guía de visión borrosa.
¿Tiene cura definitiva el ojo seco?
«Ojo seco cura definitiva» reúne unas 1.000 consultas al mes en España, la búsqueda que más dice de esta categoría. La respuesta honesta es que ninguna de las fuentes que hemos consultado describe un tratamiento que lo elimine para siempre.
Hay dos razones detrás de eso. La primera, que la definición de consenso lo describe como una enfermedad multifactorial y crónica de la superficie ocular, no como una infección que se cura con un ciclo de gotas. La segunda es regulatoria y comprobable. Lo que la ficha oficial autoriza a un colirio humectante registrado como medicamento en España es el «alivio sintomático de la irritación y la sequedad ocular». Alivio sintomático, literal.
Que no haya cura no significa que no se pueda controlar. Significa que el objetivo realista es que no moleste la mayor parte del día, y que eso se sostiene con constancia, no con un tratamiento de diez días.
En los casos moderados y graves entran herramientas que no están en el mostrador, como los antiinflamatorios tópicos —la ciclosporina, por ejemplo—, que solo se usan con prescripción de un oftalmólogo, y procedimientos en consulta. Sobre la eficacia comparada de esas técnicas no damos cifras aquí, porque no abrimos una guía clínica española específica para ello.
¿Qué se compra sin receta y qué necesita médico?
Las lágrimas artificiales no tienen en España una sola categoría legal. Según su composición y su registro, un mismo envase de aspecto parecido puede ser medicamento —con ficha técnica en CIMA, el registro de la AEMPS— o producto sanitario con marcado CE, que se rige por otra vía y no tiene ficha en CIMA.
Comprobado en la fuente oficial, un colirio de carmelosa 5 mg/ml está registrado como medicamento en CIMA, se dispensa sin receta, su indicación es el alivio sintomático de la irritación y la sequedad ocular, y su pauta no es fija: «una gota en el ojo u ojos afectados tantas veces como sea necesario».
Para hacerse una idea del gasto, en una farmacia online española, el 23 de septiembre de 2026, los frascos humectantes de 10 ml iban de 8,86 € a 18,19 €, y una caja de 30 monodosis de 0,7 ml estaba en 11,75 €. La cuenta que importa no es el precio del envase, sino cuántos envases se gastan al mes.
Marcas, formatos y composiciones no se comparan en esta página, para no repetir lo que ya está desglosado producto por producto en la comparación de lágrimas artificiales, donde están la clasificación legal de cada caja, el agente viscosante, el conservante y el precio por aplicación. Quien pone gotas varias veces al día o lleva lentes de contacto suele estar mejor con monodosis sin conservantes, y no existe un umbral verificado del tipo «a partir de cuatro veces al día».
¿Qué se puede hacer en casa?
Cuatro cosas, y ninguna es un secreto:
- parpadear completo cuando se trabaja de cerca y hacer pausas, con la regla 20-20-20 que recomienda la Academia Americana de Oftalmología: cada 20 minutos, mirar algo situado a unos 20 pies —unos 6 metros— durante 20 segundos;
- higiene de los párpados con la frecuencia que indique el profesional que lleva el caso, porque el borde del párpado es donde se produce la capa grasa de la lágrima;
- corregir el ambiente: aire acondicionado y calefacción directos a la cara, ventiladores de techo en la mesa de trabajo y ambientes muy secos figuran entre los factores citados en las fuentes de manejo clínico;
- usar lágrimas artificiales de forma regular, no solo cuando ya escuece, que es el planteamiento de primera línea que describen esas mismas fuentes.
La rutina completa del día, con el detalle de la higiene palpebral, está en la página de cuidado diario.
¿Sirven los suplementos de omega-3 para el ojo seco?
La mejor síntesis disponible es una revisión Cochrane de 2019 que reunió 34 ensayos controlados aleatorizados con 4.314 participantes adultos de 13 países. Su conclusión, en sus propias palabras, es que los hallazgos sugieren un posible papel de los suplementos de omega-3 de cadena larga en el manejo del ojo seco, «aunque la evidencia es incierta e inconsistente». Frente a placebo, probablemente producen poca o ninguna reducción de los síntomas, aunque mejoraron algunos signos clínicos, como la producción de lágrima medida con el test de Schirmer. La misma revisión apunta un matiz honesto. Hubo efecto sobre los síntomas cuando el omega-3 se sumaba al tratamiento habitual —lágrimas artificiales, compresas calientes en el párpado, colirios con corticoide— frente a ese tratamiento solo, aunque con certeza de la evidencia baja. Y el efecto adverso más frecuente fueron molestias digestivas pasajeras.
Eso no es lo mismo que la declaración europea sobre el DHA. En la Unión Europea está autorizado decir que el DHA «contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales», con la condición de que el producto aporte al menos 40 mg por 100 g y por 100 kcal y de que se informe de que el efecto se obtiene con 250 mg diarios. Es una declaración sobre visión normal, no sobre tratar el ojo seco, y son dos cosas que el marketing mezcla a menudo.
Qué se puede afirmar de cada nutriente, con su estado regulatorio, está en la revisión de vitaminas para la vista.
Señales de alarma: cuándo esto no es ojo seco
El ojo seco molesta mucho y no es peligroso. Los siguientes síntomas son otra cosa y no esperan:
- dolor ocular intenso con ojo muy rojo, halos de colores alrededor de las luces, dolor de cabeza y náuseas o vómitos: posible ataque agudo de glaucoma, con presión intraocular de 40-80 mmHg frente al rango normal de 11-21 mmHg;
- pérdida brusca de visión, con dolor o sin él;
- destellos de luz con aumento repentino de moscas volantes, o una sombra o cortina que tapa parte del campo visual: sospecha de desprendimiento de retina, que suele ser indoloro;
- visión doble de aparición reciente;
- ojo rojo con secreción abundante, fotofobia marcada o tras un golpe o una cirugía ocular reciente.
Con cualquiera de estos cuadros, urgencias oftalmológicas o 112 el mismo día, sin esperar la vía ordinaria de derivación. Cada uno de esos cuadros, con lo que se sospecha detrás, se detalla en la página de urgencias oculares.
Fuera de las urgencias, la ruta pública en España es médico de cabecera, valoración y derivación a Oftalmología si procede. La óptica es otra puerta útil, porque el óptico-optometrista puede detectar signos compatibles con enfermedad ocular en una revisión y derivar, aunque no diagnostica ni trata enfermedades.
Qué hace y qué no hace esta página
Explica el mecanismo del ojo seco con la definición que usan hoy los especialistas, pone las cifras españolas con sus advertencias y dice qué se compra sin receta y qué no.
Tampoco hace tres cosas. No dice qué colirio es el mejor para su caso, porque eso depende de la composición de su lágrima y de qué haya visto un profesional en su superficie ocular. No fija cuántas gotas al día le tocan, porque la propia ficha oficial no fija una frecuencia. Y no promete que la sequedad desaparezca, sino que deje de mandar en su día.
Para el resto de temas de vista después de los 45, el mapa está en el índice del sitio.
Por qué no publicamos una pauta de gotas
Sería fácil escribir «tres veces al día, mañana, tarde y noche». Quedaría ordenado y se leería bien.
No lo hacemos porque la fuente oficial dice lo contrario. El prospecto del colirio de carmelosa registrado en España indica una gota tantas veces como sea necesario, sin frecuencia fija, y eso es coherente con una enfermedad que fluctúa con el ambiente, con las horas de pantalla y con la estación del año. Una pauta inventada por nosotros solo lograría que quien necesita más gotas se quedara corto y que quien no las necesita gastara de más.
Lo mismo con las técnicas de consulta, como la luz pulsada intensa, que aparece en las búsquedas con unas 210 consultas al mes. Existen, las indica un oftalmólogo tras valorar el caso, y aquí no verá porcentajes de eficacia que no hemos verificado en una guía clínica.
Fuentes utilizadas 17
- TFOS DEWS II (Tear Film & Ocular Surface Society, Dry Eye Workshop II), definición y clasificación oficial del ojo seco, consultada el 23 de septiembre de 2026: enfermedad multifactorial de la superficie ocular con pérdida de la homeostasis de la película lagrimal, inestabilidad e hiperosmolaridad, inflamación y daño de la superficie y alteraciones neurosensoriales; sustituye a la definición de 2007
- TFOS DEWS II, informe de manejo y tratamiento (páginas del informe consultadas el 23 de septiembre de 2026): lágrimas artificiales sin conservantes de uso regular, higiene palpebral y control de factores ambientales como enfoque inicial; antiinflamatorios tópicos con prescripción en casos moderados o graves
- Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología, divulgación sobre el ojo seco como motivo de consulta, con la estimación de prevalencia en España del 10-20 % de la población y los datos del estudio EMO (más de 1.000 usuarios de establecimientos de óptica y optometría en siete comunidades autónomas; 23,7 % con síntomas: 12,4 % leve, 4,6 % moderada, 6,7 % severa; mayor frecuencia en mujeres y en mayores de 50 años)
- AEMPS, registro CIMA, prospecto de Carmelosa Stada 5 mg/ml colirio en solución (nº 78502), consultado el 23 de septiembre de 2026: medicamento sin receta, indicación de alivio sintomático de la irritación y la sequedad ocular, posología de una gota tantas veces como sea necesario
- AEMPS, Centro de Información online de Medicamentos (CIMA): base donde figuran las fichas y prospectos de los colirios registrados como medicamento; los productos sanitarios con marcado CE se rigen por otra vía regulatoria de la agencia y no tienen ficha en CIMA
- Downie LE y col., revisión Cochrane Omega-3 and omega-6 polyunsaturated fatty acids for dry eye disease (2019; 34 ensayos controlados aleatorizados, 4.314 participantes adultos de 13 países), doi 10.1002/14651858.CD011016.pub2: posible papel de los omega-3 de cadena larga en el manejo del ojo seco con evidencia incierta e inconsistente, y probablemente poca o ninguna reducción de los síntomas frente a placebo
- Reglamento (UE) nº 432/2012 de la Comisión, lista de declaraciones de propiedades saludables autorizadas (texto del Diario Oficial publicado por el BOE): el DHA «contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales», con un mínimo de 40 mg de DHA por 100 g y por 100 kcal e información de que el efecto se obtiene con 250 mg diarios
- Mayo Clinic, Fatiga ocular (eyestrain): ojos cansados, ardor, picor, sequedad, visión borrosa, dolor de cabeza y molestias de cuello y hombros por uso prolongado de la visión de cerca, pantallas e iluminación deficiente
- Academia Americana de Oftalmología (AAO), consejos sobre uso de pantallas: regla 20-20-20, pausa cada 20 minutos enfocando a unos 20 pies (unos 6 metros) durante 20 segundos
- Manual MSD, versión para el público general, Visión borrosa, consultado el 23 de septiembre de 2026: los errores de refracción sin corregir como causa más frecuente de visión borrosa, seguidos de degeneración macular asociada a la edad, cataratas, retinopatía diabética y glaucoma; la borrosidad estable de un defecto de graduación o de una catarata frente a la que fluctúa
- Manual MSD, versión profesional, Glaucoma por cierre angular: presión intraocular de 40-80 mmHg en el ataque agudo frente al rango normal de 11-21 mmHg, con dolor, ojo rojo, halos y náuseas, y riesgo de pérdida visual irreversible en horas
- Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas: el óptico-optometrista examina la función visual, compensa defectos de refracción y deriva al médico ante sospecha de patología, sin diagnosticar ni tratar enfermedades oculares; la vía ordinaria de acceso a Oftalmología en el SNS es médico de familia y derivación, con las urgencias como excepción
- Precios de venta al público consultados el 23 de septiembre de 2026 en una farmacia online española (farmaciamarket.es): colirios humectantes en frasco de 10 ml entre 8,86 € y 18,19 €, y caja de 30 monodosis de 0,7 ml a 11,75 €. El desglose por producto y formato está en la página de comparación de lágrimas artificiales
- Academia Americana de Oftalmología (AAO), ¿Qué es el ojo seco?, revisado por Brenda Pagan-Duran, MD, consultado el 23 de septiembre de 2026: la visión borrosa «especialmente al leer» entre los síntomas; el lagrimeo abundante como lágrima de reflejo ante la irritación o la mala calidad de la lágrima; mayor frecuencia en mujeres, en particular tras la menopausia; fármacos que pueden secar el ojo (diuréticos, betabloqueantes, antihistamínicos, antidepresivos y ansiolíticos, algunos colirios para el glaucoma, somníferos y fármacos para la acidez)
- TFOS DEWS II, informe de sexo, género y hormonas, consultado el 23 de septiembre de 2026: aunque se asume que la menopausia aumenta la frecuencia de ojo seco, falta evidencia definitiva; el aumento gradual de prevalencia con la edad en ambos sexos encaja mejor con el descenso lento de andrógenos; en un estudio de población con 25.665 mujeres posmenopáusicas, mayor riesgo de ojo seco con terapia hormonal sustitutiva, sobre todo con estrógenos solos
- TFOS DEWS II, informe de epidemiología, consultado el 23 de septiembre de 2026: prevalencia de ojo seco entre el 5 % y el 50 % según los criterios diagnósticos empleados, con un 18,4 % de ojo seco sintomático en el estudio de población realizado en España, aumento de la prevalencia con la edad y mayor frecuencia en mujeres a partir de los 50 años
- TFOS DEWS II, informe de metodología diagnóstica, consultado el 23 de septiembre de 2026: la agudeza visual funcional medida durante 10-20 segundos de apertura ocular sostenida sin parpadear se deteriora en el ojo seco y mejora de forma temporal tras instilar lágrimas artificiales; los síntomas visuales aumentan de intensidad a lo largo del día
Preguntas frecuentes
¿El ojo seco se cura del todo?
¿El ojo seco se cura del todo?
Ninguna de las fuentes que consultamos describe una cura definitiva. El consenso internacional TFOS DEWS II lo define como una enfermedad multifactorial de la superficie ocular con pérdida de la homeostasis de la lágrima, y lo que la ficha oficial autoriza a un colirio humectante en España es el alivio sintomático de la irritación y la sequedad. El objetivo alcanzable es el control: que la molestia deje de condicionar el día. Los casos moderados o graves pueden necesitar tratamiento con receta, que indica el oftalmólogo.
¿Existe un tratamiento natural para el ojo seco?
¿Existe un tratamiento natural para el ojo seco?
No hay ninguna cura, natural o de otro tipo, pero sí medidas sin receta con respaldo: la regla 20-20-20 al trabajar de cerca, la higiene diaria del borde del párpado y corregir el aire acondicionado o la calefacción directos a la cara, el enfoque inicial que describe TFOS DEWS II. Los suplementos de omega-3, en cambio, tienen una evidencia que la revisión Cochrane de 2019 califica de incierta e inconsistente, con poca o ninguna reducción de síntomas frente a placebo. Lo que sí alivia de forma constante son las lágrimas artificiales de uso regular; cómo elegir una está en la comparación de lágrimas artificiales.
¿El ojo seco puede dar visión borrosa?
¿El ojo seco puede dar visión borrosa?
Sí, y con un rasgo característico: la borrosidad fluctúa y se aclara al parpadear. La Academia Americana de Oftalmología la cita entre los síntomas del ojo seco, sobre todo al leer, y en TFOS DEWS II la agudeza visual de los pacientes con ojo seco empeora al mantener el ojo abierto sin parpadear y mejora al poner una lágrima artificial. Si la visión borrosa es estable, aparece de golpe, afecta a un solo ojo o deforma las líneas rectas, el ojo seco no explica el cuadro y toca valorarlo con un profesional, en algunos casos el mismo día.
¿Cuánto cuesta tratarse el ojo seco en España?
¿Cuánto cuesta tratarse el ojo seco en España?
Lo básico es asequible y recurrente. En una farmacia online española, el 23 de septiembre de 2026, los colirios humectantes iban de 8,86 € a 18,19 € por envase de 10 ml, y una caja de 30 monodosis estaba en 11,75 €. La cuenta real depende de cuántos envases consuma al mes, y ese es el gasto que conviene calcular antes de comparar con cualquier cápsula.
¿Tomar omega-3 me va a quitar la sequedad?
¿Tomar omega-3 me va a quitar la sequedad?
Probablemente no, según la mejor síntesis disponible. La revisión Cochrane de 2019, con 34 ensayos y 4.314 participantes, concluyó que la evidencia es incierta e inconsistente, y que frente a placebo los suplementos de omega-3 producen poca o ninguna reducción de los síntomas, aunque mejoraron algunos signos clínicos. La declaración europea autorizada para el DHA habla de mantenimiento de la visión en condiciones normales con 250 mg al día, que es otra afirmación y otro objetivo.
¿Voy a la óptica o al médico?
¿Voy a la óptica o al médico?
Con molestias leves, sin dolor ni pérdida de visión, la óptica es una puerta razonable: el óptico-optometrista revisa la graduación, puede detectar signos compatibles con enfermedad y derivar. Si la sequedad no cede con lágrimas artificiales, si hay dolor, si el ojo está muy rojo o si la visión ha cambiado, la vía es médica: médico de cabecera y derivación a Oftalmología, o directamente urgencias si aparece dolor ocular intenso, pérdida brusca de visión, destellos con moscas volantes nuevas o visión doble reciente.