El caso: «vitaminas que devuelven la vista»
La promesa existe y circula con formato de noticia. Una de las páginas de venta de un complemento para los ojos que analizamos imita el diseño de un informativo de televisión, atribuye declaraciones a un médico cuyas credenciales no se pueden comprobar, relata una historia inventada de recuperación visual y cita un supuesto estudio con 300 voluntarios y un 96-98 % de mejora, sin identificar dónde se publicó. También tacha el precio y anuncia un 50 % de descuento sobre una cifra de referencia que no aparece en ningún sitio.
Con eso encima de la mesa, el trabajo consiste en abrir cuatro documentos. Ninguno es secreto y todos son gratuitos.
Documento 1. El reglamento europeo: qué se puede poner en una etiqueta
El Reglamento (UE) 432/2012 contiene la lista cerrada de declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea. Sobre la visión hay una única redacción permitida —«contribuye al mantenimiento de la visión en condiciones normales»— y solo cuatro nutrientes pueden usarla: vitamina A, riboflavina, zinc y DHA. El DHA lleva además una condición añadida y hay que advertir de que hacen falta 250 mg al día para ese efecto.
Leído el texto completo, la luteína y la zeaxantina no aparecen en ningún punto de esa lista. La declaración que pidieron sus fabricantes —«contribuye a mantener la claridad y el contraste de la vista en situación de luminosidad»— recibió dictamen desfavorable de la EFSA en 2014, y la Comisión Europea la denegó por escrito en el Reglamento (UE) 2015/1041. «Devolver la vista» no es que esté mal redactado, es que no existe ninguna declaración autorizada que se parezca. Esa es la primera conclusión del caso.
Documento 2. El informe de la AESAN: hasta cuánto llega la seguridad
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición publica los informes de su Comité Científico. El número 17 propone un máximo diario de 20 mg de luteína, sola o acompañada de zeaxantina, para los complementos que se venden en España; la propuesta se apoya en los límites que ya tenían Francia (AFSSA, 2008) y Dinamarca (2011), mientras Italia no fijó ninguno.
Ese dato es de seguridad, no de eficacia, y las dos cosas se confunden a menudo. Que haya un máximo recomendado no significa que el ingrediente tenga efecto probado sobre la visión.
Documento 3. Los ensayos AREDS y AREDS2: qué se midió y en quién
El National Eye Institute publica la composición exacta de la fórmula AREDS2: vitamina C, 500 mg; vitamina E, 400 UI; luteína, 10 mg; zeaxantina, 2 mg; zinc, 80 mg; cobre, 2 mg. Y publica también de dónde sale el porcentaje. Fue el primer AREDS el que midió que, entre participantes con degeneración macular intermedia —o avanzada en un solo ojo—, el riesgo de llegar a la forma avanzada bajaba cerca del 25 % a lo largo de unos cinco años. El AREDS2 quitó el betacaroteno y puso luteína y zeaxantina, y el organismo mantiene la cifra para las dos versiones.
Aquí está el matiz que decide la redacción final. La población del ensayo son pacientes con un diagnóstico hecho por un oftalmólogo, no gente sana que compra un frasco por su cuenta, y el resultado medido es frenar una progresión, no recuperar visión perdida.
Documento 4. El registro CIMA: lo que sí es un medicamento
CIMA es el registro público de medicamentos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ahí se comprueba qué producto tiene ficha oficial y qué indicación autorizada le corresponde. Un colirio de carmelosa, por ejemplo, está inscrito como medicamento que no necesita receta, con la indicación textual de aliviar los síntomas de irritación y sequedad del ojo, con una pauta abierta de una gota, tantas veces al día como haga falta.
Un complemento alimenticio no tiene nada de eso. No hay ficha técnica, no hay indicación autorizada y, en el caso que estamos siguiendo, tampoco hay miligramos declarados, y las cuatro versiones de su página de venta que revisamos el 23.09.2026 enumeran composiciones distintas entre sí.
Cómo queda la frase publicada
Aquí no se escribe «estas vitaminas devuelven la vista». Se escribe, en cambio, algo más largo y verificable —«en la Unión Europea solo la vitamina A, la riboflavina, el zinc y el DHA tienen declaración autorizada para la visión, y la de la luteína fue rechazada; en el ensayo AREDS, con pacientes ya diagnosticados de DMAE intermedia, la fórmula de antioxidantes con zinc y cobre redujo en torno al 25 % el riesgo de progresión en cinco años, y su versión actual, la del AREDS2, lleva 10 mg de luteína»—.
La segunda frase es más larga y vende menos. También es la única de las dos que se puede sostener con un enlace.
¿Declaración de salud o relato de un estudio?
Una declaración de salud es una afirmación regulada sobre un producto. Está permitida solo si figura autorizada, con su redacción y sus condiciones. Contar un estudio es otra cosa. Se identifica quién lo hizo, sobre cuántas personas, con qué dosis, durante cuánto tiempo y qué se midió.
Por eso en esta web nunca leerá que un producto «mejora la visión» o «protege la vista». Leerá qué se midió, en quién y con qué resultado, y el enlace queda al lado del dato.
¿Cómo sabemos qué promesas están circulando?
Por dos vías. La primera son las búsquedas reales de la gente, que dejan rastro. Cuando miles de personas buscan cada mes unas gotas que quitan la presbicia o ejercicios que eliminan las moscas volantes, hay un relato detrás que alguien está empujando.
La segunda son las redacciones españolas de verificación, como la hemeroteca de bulos de Maldita o el equipo de verificación de RTVE, que documentan campañas de salud engañosas. No copiamos sus textos ni citamos a sus periodistas por nombre. Nos sirven para saber qué está corriendo y después vamos a la fuente primaria por nuestra cuenta.
¿Qué hacemos con los precios?
Un precio sin fecha y sin tienda no es un dato. Publicamos la cifra, el establecimiento y el día de consulta, juntos. El 23.09.2026, en una farmacia online española, un colirio lubricante estaba a 8,86 €, un frasco de ácido hialurónico a 13,80 €, un suplemento con luteína a 16,95 € y otro a 19,90 €.
Esas cifras envejecen rápido y no pretendemos que sean el precio de hoy. Sirven como escala: para saber si los 29 o 39 € de un frasco son mucho o poco, hace falta saber qué hay al lado en la estantería.
¿Qué fuentes no entran aquí?
No entran los foros, las capturas de pantalla sin origen, las notas de prensa de marca, los estudios que un vendedor cita sin decir dónde se publicaron, ni las cifras que aparecen en una página de venta y en ningún registro oficial. Tampoco los testimonios; no publicamos opiniones de consumidores, ni propias ni recogidas de otros sitios.
Cuando un dato solo existe en un sitio comercial, lo tratamos como lo que es: una afirmación del vendedor, y así aparece escrito.
¿Cuándo cambia la fecha de «actualizado»?
Cuando cambia algo que afecta a lo que usted decidiría: un precio, un plazo de espera, el estado de un expediente en la EFSA, una ficha de CIMA revisada o una revisión sistemática nueva. Corregir una tilde no mueve la fecha.
Los datos que ya sabemos que van a caducar se publican con el día de consulta al lado, en la propia frase. La portada resume cuáles son los tres o cuatro números que conviene mirar con fecha.
Qué hace y qué no hace este método
Sirve para saber qué se puede afirmar, con qué respaldo y desde cuándo. Sirve también para detectar cuándo un envase promete algo que ninguna agencia ha autorizado.
No sirve para decidir su caso. Ni el reglamento europeo, ni el informe de la AESAN, ni un ensayo clínico dicen qué le conviene a usted, porque eso depende de su exploración, de su diagnóstico y de lo que ya esté tomando. Quiénes somos explica los límites de esta redacción, y las urgencias tienen su propia página en señales de alarma.
Fuentes utilizadas 10
- Reglamento (UE) nº 432/2012 de declaraciones de propiedades saludables autorizadas, texto oficial (espejo BOE del Diario Oficial de la UE)
- Reglamento (UE) 2015/1041 de la Comisión, de 30 de junio de 2015, que deniega la declaración de luteína y zeaxantina sobre la vista en situación de luminosidad (dictamen EFSA Journal 2014;12(7):3753, consulta EFSA-Q-2013-00875)
- Informe del Comité Científico de la AESAN nº 17, cantidad máxima diaria de luteína y zeaxantina en complementos alimenticios
- Estudios AREDS y AREDS2, National Eye Institute (NIH): el 25 % de reducción del riesgo de progresión de DMAE intermedia a avanzada en unos cinco años procede del primer AREDS y el NEI lo mantiene para ambas fórmulas; AREDS2 sustituyó el betacaroteno por luteína y zeaxantina
- Prospecto de Carmelosa Stada 5 mg/ml colirio en solución, CIMA/AEMPS
- Ficha del medicamento Carmelosa Stada, registro 78502, CIMA/AEMPS (condiciones de prescripción: sin receta)
- Lista de expedientes de declaraciones botánicas en espera (arándano y antocianinas), EFSA
- Hemeroteca de bulos, Maldita.es
- VerificaRTVE, servicio de verificación de RTVE
- Precios de estantería de colirios y suplementos oculares consultados en la farmacia online Farmacia Market el 23.09.2026